El hotel en si es antiguo, de todas formas se siente muy acogedor, a mi pesar, decorado con muy buen gusto. Si bien la habitación sigue la estética del resto del alojamiento, el baño está complemente reformado.
El check in fue rápido y agradable, primero nos atendió una chica que nos hizo rellenar el papeleo y a la cual dejamos las maletas. Más tarde un chico nos dió la llave a la habitación y nos la mostró. Al llegar nos encontramos con vino, pastel, agua, café... Todo incluido en el precio además de dos vales para una bebida de bienvenida.
El desayuno siempre está animado con la presencia de Lourdes, una señora muy agradable y amable que a parte de estar siempre atenta a todo lo que puedas necesitar, va haciendo su trabajo, de maravilla, cantando alegremente, haciéndote empezar el día de buen humor.
La experiencia global del hotel es muy buena, super céntrico, la conexión con el transporte público es genial, gran relación calidad-precio y con una atención excepcional.
Repetiremos!!