Es un típico motel de película americana. La habitación es oscura y huele a tabaco y marihuana. El baño no estaba del todo limpio y en los alrededores habían personas de mal aspecto. En las dos horas que logramos aguantar sonó la alarma contra incendio dos veces. Bajamos a solicitar la devolución del dinero y fue difícil comunicarse con las personas encargadas, quienes nos decían que no era posible hacer el reintegro por haber realizado ya el check in. Sin embargo, era imposible hospedarse en esas condiciones y más aún con la alarma sonando de esa forma. Al parecer, se encontraban realizando trabajos de mantenimiento en la alarma, pero dicha situación no fue informada al momento de realizar el check in e impedía nuestro descanso. El encargado indicó que el dinero sería retornado a la tarjeta desde la que se realizó el pago pero no lo hemos recibido. Pasados unos minutos, nos pidieron irnos del sitio, pese a que es difícil encontrar un transporte en esa zona peligrosa de la ciudad.